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Misioneras de la Caridad de María Inmaculada - BLOG

El llamado de Dios se va escuchando a lo largo de la vida

31 de Agosto del 2012

La Hermana Francisca Martínez, pertenece a la congregación de las Misioneras de la Caridad de María Inmaculada  fundada en 1934 por el primer Misionero del Espíritu Santo, el Siervo de Dios Padre Moisés Lira, quien está en proceso de canonización.

La  congregación cuenta con 300 religiosas, en su mayoría de origen mexicano y guatemalteco y su carisma está centrado en tres pastorales que atender en la Iglesia: salud, educación y misionera.  La Hna. Francisca es mexicana y actualmente es parte de la comunidad de Denver. Sirve en la Pastoral Familiar de la Oficina Hispana en el Centro San Juan Diego, acompañando a diferentes movimientos eclesiales, comunidades de base y brindando ayuda para fortalecer a las familias hispanas del norte de Colorado.

Por la Hna. Francisca Martínez

El llamado de Dios se va escuchando poco a poco a lo largo de la vida, comienza por gustarnos algo de una familia religiosa, su modo de ser, su habito etc., y se quiere probar.  Cada vez se va sintiendo más el llamado y con más exigencias, cada vez según la etapa de la vida.

Cuando se quiere lograr una meta  se hace todo lo posible por conseguirla.  Yo sentí que me gustaba este estilo de vida cuando asistí a una profesión religiosa, seis hermanas muy jóvenes que hacían por primera vez sus votos en la capilla del noviciado en San Luis Potosí, México, yo soy de un pueblo cercano que se llama Cerritos.

Cuando comuniqué esto a mis padres, mi madre asintió, porque su hermana mayor es religiosa, pero mi padre se opuso rotundamente y quiso hacerme promesas para distraerme de este camino, pero no lo consiguió.  Por fin dio el consentimiento a duras penas, su argumento es que era muy joven, 15 años. Cuando estaba en mi etapa de noviciado fue decidido a que me regresara a casa con él, pero no lo logró.

Cuando hice mis primeros votos asistió a la ceremonia y estaba más convencido, más tarde se enfermó y necesitaba una operación de vesícula, la cual se le complicó , faltando unos meses para mi profesión perpetua en 1973, fue cuando dijo estar convencido que allí era mi lugar, unos días antes de su fallecimiento.

La mayor parte de mi vida he servido en la pastoral misionera.  En la etapa de noviciado se nos ofrece servir en una de las tres pastorales (salud, educación y pastoral misionera) para la cual se recibe además una formación específica. Por muchos años serví en un lugar muy pobre de México en el estado de Hidalgo, en la región llamada Valle del Mezquital, en la Diócesis de Tula, la mayoría de las personas son indígenas Hñahñu Otomíes del Valle del Mezquital, otra cultura, otra lengua y otra idiosincrasia.  Fue una experiencia inolvidable que marcó mi vida, también he estado en una parroquia de Tamaulipas en la Diócesis de Ciudad Victoria en una parroquia que está en Villagrán, un pueblo de unos 900 habitantes, experiencia hermosa con la gente pobre y en su mayoría rancheros que cuidan los grandes ranchos de los que tienen dinero, gente generosa y deseosa de conocer a Dios.

Actualmente trabajo en la Arquidiócesis de Denver coordinando la Pastoral Familiar, apoyando a cada uno de los movimientos de familia que se encuentran en ella.  Este trabajo fue iniciado por mis hermanas de comunidad 20 años atrás. Es un trabajo hermoso, cada uno de los movimientos con sus propias dinámicas han agrupado muchas familias, algunas las han salvado de rupturas fuertes que llevan al divorcio con sus consecuencias, otros han llevado a muchas personas a un encuentro personal con Cristo, y  en las Comunidades de Base, encontramos familias que se apoyan mutuamente basados en la Palabra de Dios en la realidad que viven, ayudándose no sólo espiritualmente sino desde su pobreza con sus problemas diarios.

Aunque no todo es fácil en la vida religiosa- hay luchas, tentaciones, desánimos- poco a poco se va adentrando más en el amor de Dios a través de la oración, del diálogo amoroso con Jesús, amor que comienza a llenar todos los espacios de la vida, amor que va cubriendo las necesidades de afecto, dinero, poder etc., y también el respaldo que se tiene siempre de una comunidad con la que se sabe se cuenta, y muchas veces la respuesta de las personas sencillas, con las que se comparte la fe y la vida, eso es lo más hermoso de ser una mujer consagrada a Dios.

Yo creo que Dios sigue llamando para consagrarse a su servicio, muchas jóvenes desconocen que este campo es hermoso para servir, otras tienen miedo a una consagración o compromiso para siempre, quizá fruto de una cultura light (cultura de lo desechable) que se ha infiltrado en nuestra sociedad.  Quizá faltan familias más sólidas en la fe,  familias que sean comunicadas y comunicadoras del Evangelio. Pero creo que Dios sigue llamando, y la invitación es a no ser sordos a su voz y sobre todo a no tener miedo.

La congregación de las Misioneras de la Caridad de Maria Inmaculada se encuentra sirviendo en México, África, Guatemala, Estados Unidos y Chile. La comunidad de Denver, se encuentra en 5690 W. 51 St. Denver CO 80205. Si deseas tener más información a cerca de ellas, puedes comunicarte con la Hermana Rosa Martha Paniagua, al 303.421.6050 ó visitar

su página web

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Congregación:

Emblema

Fecha de Fundacion:

29 de Marzo de 1934

Fundador(es):

Siervo de Dios Moisés Lira Serafín


Contacto